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"Los lectores son viajeros, circulan sobre las tierras de otra gente, nómadas que cazan furtivamente en los campos que no han escrito". Michel de Certeau - en "Leer, una caza furtiva", 1980.

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lunes, junio 13, 2005

Viento, dile a la lluvia...

Tanto los científicos como los literatos han relatado en sus escritos los daños causados por los ciclones tropicales que atraviesan los océanos, ello sin olvidar las narraciones de los marinos que durante una travesía han debido afrontar con sus navíos estas severas perturbaciones naturales.
En los trópicos, estas tormentas son frecuentes, pudiendo presentarse el caso de coexistencia de varias de ellas a un mismo tiempo. En otras épocas, los huracanes que castigaban las islas españolas del Caribe eran bautizadas según el santo del día de ocurrencia, como sucedió con el Santa Ana, que el 26 de julio de 1825 destruyó Puerto Rico.
Fue a principios del siglo XX cuando un meteorólogo australiano, Clement Wragge, (conocido como “Wet Wragge”), para evitar confusiones denominó a los ciclones tropicales de una manera original: los nombres asignados correspondían a los de personalidades políticas poco apreciadas por la sociedad.
Entre 1950 y 1952, los ciclones tropicales fueron identificados por el alfabeto fonético americano; luego, en 1953 el Servicio Meteorológico de los Estados Unidos adoptó la utilización de nombres femeninos, tales como Alice, Barbara, Carol, Dolly, Edna, Florence, Gail y Hazle, los que han quedado registrados en los archivos meteorológicos señalados como el nombre de las esposas o novias de los pronosticadores.
Este criterio fue juzgado como aberrante por los movimientos feministas estadounidenses hacia finales de los `70, por lo que en 1979, bajo esa fuerte presión, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), y el “Nacional Weather Service” (NWS) de los Estados Unidos, oficializaron las listas con alternancia de nombres masculinos y femeninos.
El Centro Nacional de Huracanes de Miami, Florida, le asigna nombre a una perturbación tropical, cuando ella alcanza el estado de tormenta tropical (viento sostenido, con una velocidad igual o superior a 34 nudos). Ese centro emplea seis listas de nombres masculinos y femeninos, en inglés, francés y español, excluyendo los que tienen como inicial la letra “z”. Esas listas son actualizadas anualmente, eliminándose de ellas los nombres de aquellas tormentas tropicales o huracanes que ya han ocurrido y que han dejado una secuela de daños severos, y pérdida de vidas humanas.
Esto es así para evitar la presencia de dos perturbaciones con un mismo nombre, facilitar su ubicación geográfica y la emisión de avisos de alerta, y también para posibles litigios legales que se sustancien a consecuencia de los efectos de estas perturbaciones sobre los bienes y las personas.


Referencias:
-“Glossary of Meteorology, American Meteorological Society”. Boston, Massachusetts. Estados Unidos de América.
-Publicación “Met-Mar” de Météo France, N°171/96 y 175/97.
-Vocabulario de términos Meteorológicos y Ciencias afines. Instituto Nacional de Meteorología. Madrid, España.
-Vocabulario Meteorológico Internacional. Publicación N°182, Organización Meteorológica Mundial.

# [ de la pluma de crub ] | 4:04 a. m. |